Trigo y Leche: La Adicción

Proteína mucógena y alergénica

El gluten (90% de la proteína del trigo) es generador de mucosidad (congestión de vías respiratorias, moco colónico, estreñimiento, hígado graso) y reacciones alérgicas (la más conocida es la celiaquía, que ahora se muestra asociada a desordenes ginecológicos), pero también ciertas proteínas del trigo moderno se asocian a inflamación intestinal, colon irritable, migrañas, depresión, diabetes, malfunción tiroidea, dermatitis, fatiga crónica, esquizofrenia, etc.


Opiáceos adictivos y constipantes

Péptidos similares a la morfina, presentes naturalmente en la planta de trigo como mecanismo defensivo frente a sus predadores, provocan dependencia y estreñimiento a través del consumo cotidiano. Los opiáceos generan adormecimiento , apatía,obnubilación mental y crisis de abstinencia frente a su carencia.

Como el trigo contiene opiáceos, los sacerdotes en el antiguo Egipto lo utilizaban como alucinógeno, y en vendajes, para aliviar el dolor de las heridas. Los gobernantes romanos ya sabían que la gente no se levantaría contra ellos mientras estuvieran entretenidos y comieran pan.

Al padecer un dolor dental, se puede masticar pan durante 10 minutos a fin de aliviar el dolor, con lo cual se comprueba su potencia anestésica.

Manipulación agrícola

Al ser de consumo masivo, el trigo sufrió y seguirá sufriendo numerosas  manipulaciones genéticas, tanto por hibridación como por transgenia, con el objeto de satisfacer puntuales necesidades productivas. Estas manipulaciones ignoran la lenta capacidad de adaptación de nuestro organismo frente a cambios tan violentos y nuevas síntesis proteicas. Las enzimas y mucinas digestivas, como lo señala el Dr. Seignalet, son incapaces de procesar las nuevas moléculas alimentarias, generando mala digestión, reacciones alérgicas y agotamiento inmune.

Procesamiento industrial

Habitualmente el grano de trigo no se consume en forma integral (grano entero), sino como harinas que sufren un violento desmembrado en la molienda, la refinación y el procesamiento. Se separa el salvado y el germen, se inactivan otros elementos (vitaminas), se oxidan ciertos componentes (grasas) y se adicionan fortificantes que en formas sintéticas suelen ser tóxicos en ciertas dosis.

Todos saben que al consumir morfina, uno se vuelve lento, apático y adicto. Esto sucede porque la morfina es una sustancia opioide. ¿Por qué somos sensibles a dichas sustancias? Porque nuestro organismo (sobre todo el encéfalo) posee receptores para estos péptidos opioides. ¿Por qué? Porque nosotros los producimos en caso de necesidad. Cuando debemos escapar de algún peligro y nos encontramos heridos, necesitamos condiciones especiales para sobreponernos. En tales situaciones, el organismo produce péptidos opioides para disminuir el dolor; las conocidas endorfinas.

Los corredores de maratones conocen los efectos de las endorfinas, moléculas que les permiten continuar aún cuando se hallan exhaustos. Las endorfinas generan efectos placenteros, incrementan la resistencia física, provocan euforia, tienen poder analgésico… y también resultan adictivas. Para poder cumplir su función, las endorfinas requieren la presencia de receptores apropiados, en los cuales encajan como llave en una cerradura. Dado que las endorfinas y los péptidos opiáceos son muy similares,ambos encajan en nuestros receptores encefálicos.

Por cierto que el ser humano no está diseñado para embriagarse con morfina ni con endorfinas. La secreción de endorfinas se realiza en el organismo en determinadas condiciones especiales. Y la morfina no es un nutriente. Sin embargo, los receptores del encéfalo son susceptibles a otras sustancias opiáceas: aquellas presentes en los alimentos. En los años 70, científicos del Instituto Max Planck de Munich (Alemania) le llamaron exorfinas. Surge entonces una pregunta natural: ¿por qué hay péptidos opiáceos en nuestros alimentos? Las razones también son naturales.

Los Opiáceos Alimentarios

Las exorfinas cumplen un papel esencial en la cría de los mamíferos y están presentes en todas las especies. Terneros y bebés reciben sus primeras exorfinas con las mamadas iniciales. Esto genera en el neonato una dependencia hacia la madre y un estímulo a consumir alimento. Además lo tranquiliza y lo duerme, cosa sencillamente comprobable en la reacción de los lactantes luego de mamar. Estos péptidos opiáceos, además de asegurar la ingesta de nutrientes por parte del neonato y garantizar su descanso, cumplen otra función clave.

Dado que el bebé esta recibiendo un alimento altamente especializado y específico, la naturaleza crea mecanismos para que se aproveche al máximo este nutriente perfecto. Por ello, los péptidos opiáceos de la leche incrementan la permeabilidad intestinal, o sea “abren” la malla filtrante que es la mucosa de los intestinos. Si bien la mucosa esta diseñada para evitar el paso de alimentos no digeridos o sustancias tóxicas, en el neonato no existe tal riesgo, al ser la leche materna un alimento perfecto y totalmente digerible. Por ello, la mucosa se hace más permeable, a fin de no desperdiciar una sola gota de este nutriente vital, asegurando la absorción de los factores de crecimiento presentes en la leche materna. Este mecanismo se convertirá en uno de los más grandes problemas del adulto que continúe ingiriendo péptidos opiáceos, como veremos luego.

La leche contiene diferentes péptidos opioides, enmascarados en proteínas (caseína, lactoalbúmina, beta-lactoglobulina y lactoferrina). Los péptidos opioides de la leche son: beta-casomorfinas, alfa-caseína exorfinas, casoxinas, beta-casorfinas, alfa-lactorfinas, beta-lactorfinas y lactoferroxinas. Para prevenir la degradación de los péptidos y asegurar su función, los mismos son relativamente indigeribles y está previsto que lleguen inalterados al flujo sanguíneo.

¿Pero solamente la leche de los mamíferos posee péptidos opiáceos? No, también algunos vegetales sintetizan estas moléculas, a fin de defenderse de sus enemigos. Es el caso del trigo, cereal dotado de péptidos que adormecen a sus predadores. Una sola molécula proteica de gluten hallada en el trigo, contiene 15 unidades de un particular péptido opioide. El gluten del trigo contiene un número de péptidos opioides extremadamente potentes. Algunas de estas moléculas son incluso 100 veces más poderosas que la morfina. Los péptidos opioides del gluten hallados en el trigo son: glicina-tirosina-tirosina-prolina, tirosina-glicina-glicina-triptofano, tirosina-prolina-isoleucina-serina-leucina y tirosina-glicina-glicina-triptofano-leucina (el más potente de todos).

El Problema De Los Opiáceos

Más allá de los problemas directos que genera el abultado consumo de lácteos y trigo (refinación, procesamiento industrial, combinación con grasas, azúcares y aditivos nada saludables), el principal inconveniente de los péptidos opiáceos se visualiza en la función intestinal. Por un lado, la capacidad adormecedora de estas sustancias, “anestesia” vellosidades y paredes intestinales, generando estreñimiento y constipación. Es sencillo constatar la masificación de este padecimiento y las graves consecuencias que genera, como desencadenante del “ensuciamiento” corporal. Por otra parte, el incremento de la permeabilidad intestinal es algo que potencia y “garantiza” el problema. Los alimentos no digeridos y las sustancias tóxicas, se frenan por efecto del estreñimiento, mientras que la mayor permeabilidad facilita su rápido ingreso al flujo sanguíneo.

Además de generar apatía, adormecimiento y lentitud, los alimentos que contienen opiáceos son difíciles de abandonar. Personas que deben seguir dietas estrictas sin lácteos ni trigo, sufren al inicio los mismos síntomas del síndrome de abstinenciaque protagoniza un adicto a las drogas: temblor en las manos, irritabilidad, sensación de vacío, etc. No es casualidad que muchos alimentos, incluso cárnicos y saborizantes, tengan entre sus componentes proteínas de leche y trigo, lo cual garantiza fidelidad al consumo.

Investigadores de la Universidad de Michigan (Usa) determinaron recientemente que las mujeres son más vulnerables a estas adicciones, en parte porque son más sensibles al dolor, en parte porque sufren más en situaciones de estrés debido a efectos hormonales. No olvidemos que los receptores opiáceos del encéfalo son responsables de que nos encontremos subjetivamente bien o mal, y de allí la inconsciente dependencia hacia las fuentes alimentarias. Las mujeres necesitan dosis más altas de analgésicos opioides para liberarse de un dolor y por ello tienen más dificultades para abandonar dicha dependencia.

Por último, para tratar de compensar el efecto de enlentecimiento mental que generan los opiáceos alimentarios, las personas se vuelcan al consumo de estimulantes (cafeína, mateína, teína, azúcar, taurina y cosas peores). Lejos de resolver el problema, este acoplamiento determina hábitos poco saludables, que sin embargo tienen profunda raigambre y son socialmente bien aceptados.

Pero ¿por qué la leche contiene péptidos opiáceos?Leche.. ¿Entera, desnatada.. O soja? La verdad sobre la leche

A través de la leche materna el bebé recibe todo tipo de sustancias mensajeras. Estas sustancias mensajeras estimulan el desarrollo y el funcionamiento de diversos órganos, incluyendo el cerebro.  Por lo tanto, los niños que han sido amamantados suelen ser más inteligentes que los que no.  Como la leche materna es tan importante, contiene sustancias para asegurarse de que el bebé quiera tomar mucha leche todo el tiempo.

Absorción 

Después de haber consumido un producto lácteo, se digiere en el tracto digestivo. Las proteínas lácteas son descompuestas por las enzimas en péptidos normales, péptidos opiáceos y aminoácidos. Para asegurarse de que el bebé absorbe todos los péptidos y factores de crecimiento posibles, la leche también contiene sustancias (lactosa, sustancia P) que mejoran la permeabilidad de la mucosa intestinal6. Para evitar la descomposición de los péptidos, los péptidos son relativamente indigeribles7.

Estos péptidos opiáceos causan dependencia física en los niños, para asegurarse de que quieran tomar mucha leche de la madre.Además, les provocan sueño para que duerman lo suficiente8. Estos opiáceos también pueden causar estreñimiento9.

Desafortunadamente, los consumidores adultos de leche también absorben los péptidos opiáceos.

Debido a que los fabricantes de alimentos quieren que seamos físicamente dependiente de los productos que venden, se pueden encontrar proteínas de la leche y del trigo en un montón de alimentos diferentes, incluso algunos productos cárnicos las contienen.

Los opiáceos en los productos de trigo

Una sola molécula de proteína del gluten de trigo contiene 15 muestras de un péptido opiáceos en particular10. El gluten también contiene una serie de péptidos opiáceos extremadamente potentes11. Algunas de estas moléculas son 100 veces más potentes, incluso, que la molécula de la morfina12.

Los péptidos opiáceos del gluten de trigo son:

– Glicina-tirosina-tirosina-prolina11

– Tirosina-glicina-glicina-triptófano11

– Tirosina-prolina-isoleucina-serina-leucina11

– Tirosina-glicina-glicina-triptofano-leucina13, que es el más poderoso.

La secuencia “tirosina-glicina-glicina” coincide con los tres primeros aminoácidos de las endorfinas, los péptidos opiáceos producidos por el cuerpo, que influyen en los mismos receptores en el cerebro.

Por lo tanto, los opiáceos del trigo pueden ‘sedar’ los intestinos hasta el punto de causar estreñimiento13Debido a que algunos opiáceos del trigo son extremadamente potentes, algunos esquizofrénicos pueden incluso curarse simplemente dejando de comer productos derivados del trigo14.

Para compensar el efecto analgésico de los péptidos opiáceos, los productos de trigo a menudo contienen extracto de romero, que es un gran estimulante.

Investigaciones

Con el psiquiatra Curtis Dohan se inició la investigación de una curiosa relación: la que el trigo establece con el cerebro. Durante la II Guerra Mundial, los habitantes de EEUU y otros países europeos analizados redujeron apreciablemente su tasa de hospitalizaciones por esquizofrenia. Recuérdese que fue una época de racionamientos y escasez alimentaria. Cuando el consumo de trigo, tras la Guerra, volvió a ascender, las hospitalizaciones por esquizofrenia aumentaron. Este patrón vino a corroborarlo en poblaciones ancestrales de Nueva Guinea, donde la antaño casi inexistente esquizofrenia, se multiplicó por 65 tras la introducción del trigo y otros alimentos occidentales.
Hasta entonces, sólo tenía conjeturas, no una clara relación causa-efecto. Así que se dispuso a investigar la cuestión en el Hospital de Filadelfia para veteranos con pacientes esquizofrénicos. Tras cuatro semanas sin trigo, se reducían las alucinaciones; vuelta al trigo, y los pacientes empeoraban de nuevo. Experiencias semejantes podemos también encontrar en niños autistas con y sin trigo. Pero, de nuevo, ¿por qué?

La respuesta de estos resultados la halló en los años 70 la Dra Christine Ziodrou del Instituto Nacional de Ciencias de EEUU. Cuando el gluten del trigo es digerido, es transformado en una serie de polipéptidos que son capaces de atravesar la barrera sangre-cerebro. Y allí, son capaces de actuar como opiáceos. De ahí que les bautizaran a estos polipéptidos como exomorfinas, ya que actúan como si fuera morfina. Y por ello la naloxona reduce la adicción tanto a las drogas como al trigo; en este caso evita que las exomorfinas que produce la digestión del trigo se unan a los receptores opiáceos. Y es por esto, claro, que este fármaco haya mostrado reducción de consumo calórico en los estudios citados: bloquea la sensación de hambre constante que nos tiende a producir consumir trigo.

Seguro que hasta ahora no lo habías pensado. El heroinómano en busca de su heroína, el alcohólico en busca de whisky o ginebra…no son, realmente, actitudes con un origen bioquímico distinto de nuestra casi inagotable capacidad para otro donut o más galletas. En efecto, el trigo es un estimulante del apetito que te hace querer más. Más galletas, dulces, pizzas o muffins. Y finalmente te hace querer más comida, tenga o no trigo. Para muchos, el trigo es como una droga, por eso cuesta tanto dejarlo. Por el síndrome de abstinencia, precisamente, que sufren no pocos que lo intentan.

Los cereales y particularmente el trigo se ha convertido en el último siglo en el alimento perfecto de una dieta perfecta. Las autoridades públicas lo han encumbrado como esencial en una dieta saludable. Entonces, ¿puede extrañarnos la epidemia de obesidad en Occidente? Nos han recomendado basar gran parte de nuestra dieta en un alimento que por excelencia nos mantiene hambrientos y que, por sí mismo, tiene una capacidad para engordarnos difícilmente superable.

En 1981, investigadores de la Universidad de Toronto desarrollaron el concepto de índice glucémico, que establecía la capacidad de determinado alimento para aumentar el azúcar en sangre tras hora y media de su consumo. El pomelo tiene un índice de 25, la manzana de 28, el azúcar de 60 y el pan blanco de trigo 72, y si es integral de 70. Así, los consejos oficiales de las últimas décadas nos han puesto, nunca mejor dicho, en un estado de adicción especialmente a aquellos alimentos que más disparan el carrusel hormonal y emocional de la glucosa e insulina –trigo y sus derivados-, y que nos conduce lenta pero inexorablemente a la obesidad y la diabetes. Todo esto por no  hablar de otros efectos, como el de acidifación (piensa en debilidad ósea o mayor riesgo de proliferación del cáncer) o reducción del pH del organismo por parte del trigo. Si los efectos secundarios parecen tantos y tan acusados, ¿por qué seguramente no has oído esto antes? La de los cereales, y la del trigo en particular, es una industria demasiado billonaria y poderosa para permitirlo.

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Fuentes 

1. Meisel, H. ,Frister ,H. in : Barth, C.A.& Schlimme, E., Milk Proteins : Nutritional, Clinical, Functional and Technological Aspects. Darmstadt1988 / 143.

2. Svedberg, J.et al, Demonstration of beta-casomorphin immunoreactive materials in in vitro digests of bovine milk and in small intestine contents after bovine milk ingestion in adult humans. Peptides 1985 / 6 / pag.825-830. , Loukas, S. et al, Opioid activities and structures of alpha-casein-derived exorphins. Biochemistry 1983 / 22 (19) / 4567-4573. , Zioudrou, C. et al ,Opioid peptides derived from food proteins. The exorphins. J. Biol. Chem.1979 / 254 (7) / 2446-2449.
3. Flood, J.F. et al, Increased food intake by neuropeptide Y is due to an increased motivation to eat. Peptides 1991 / 12 (6) / 1329-1332. , Koldovsky, O., Search for the role of milk borne biologically active peptides for the suckling. J.Nutr. 1989 / 119 (11) / 1543-1551.
4. Teschemacher, H. et al, Chemical characterization and opiod activity of an exorphin isolated from in vivo digests of casein. FEBS Lett. 1986 / 196 (2) / 223-227. , Chang, K.-J. et al, Isolation of a specific mu-opiate receptor peptide, morphiceptin, from an enzymatic digest of milk proteins. J. Biol. Chem. 1985 / 260 (17) / pag. 9706-9712.
5. Teschemacher ,H. et al, Milk protein-derived opioid receptor ligands. Biopolymers. 1997 / 43 (2) / 99-117.
6. Bell, R.R. et al, The influence of milk in the diet on the toxicity of orally ingested lead in rats. Food and Cosmetics Toxicology 1981 / 19 / 429-436. , Lembeck, F. et al ,Substance P as neurogenic mediator of antidromic vasodilation and neurogenic plasma extravasation. Arch. Pharmacol. 1979 / 310 (2) / 175-183.
7. Read, L.C. et al, Absorption of beta-casomorphins from autoperfused lamb and piglet small intestine. Am. J. Physiol. 1990 / 259 (3 pt 1) / G443-452.
8. Koldovsky, O., Search for the role of milk borne biologically active peptides for the suckling. J.Nutr. 1989 / 119 (11) / 1543-1551. , Buts, J.P. Bioactive factors in milk. Arch. Pediatr. 1998 / 5 (3) / 298-306.
9. Iacono, G. et al, Intolerance of cow’s milk and chronic constipation in children. New England Journal of Medicine 1998 / 339 (16) / 1100-1104.
10. Fukudome, S. et al, Release of opioid peptides, gluten exorphins by the action of pancreatic elastase. FEBS Lett. 1997 / 412 (3) / 475-479.
11. Fukudome, S. et al, Gluten exorphin C : a novel opioid peptide derived from wheat gluten. FEBS Lett. 1993 / 316 (1) / 17-19.
12. Max ,B., This and that : an artefactual alkaloid and its peptide analogs. Trends Pharmacol. Sci. 1992 / 13 (9) / 341-345.
13. Fukodome, S. et al, Opioid peptides derived from wheat gluten : their isolation and characterization. FEBS lett. 1992 / 296 (1) / 107-111.
14. Dohan, F.C. ,Genetics and idiopathic schizophrenia. Am. J. Psychiatry 1989 / 146 (11) / 1522-1523. , Dohan, F.C. ,Genetic hypothesis of idiopathic schizophrenia : its exorphin connection. Schizophr. Bull. 1988 / 14 (4) / 489-494. , Paroli, E. et al, Opioid peptides from food (the exorphins). World Rev. Nutr. Diet. 1988 / 55 / 58-97. , Morley, J.E., Food peptides. A new class of hormones ? J. Am. Med. Assoc. 1982 / 247 (17) / 2379-2380 , Ross-Smith, P. et al, Diet (gluten) and Schizophrenia. J. Hum. Nutr. 1980 / 34 (2) / 107-112.

http://www.naturarla.es/trigo-la-adiccion-politicamente-correcta
http://www.espaciodepurativo.com.ar/problemas_alimentarios/opiaceos_alimentarios.php
http://www.unmundodebrotes.com/2011/10/trigo-el-ensuciamiento-de-cada-dia/
http://www.unmundodebrotes.com/2015/02/opiaceos-alimentarios-nos-hacen-zombis-y-adictos/

https://chemtrailsevilla.wordpress.com/2012/02/01/los-opioides-adictivos-del-trigo-y-los-productos-lacteos/
Los libros “Nutrición Depurativa” y “Lácteos y Trigo”

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